La
Creatividad es una de las herramientas más poderosas que puede tener un
emprendedor. La imaginación no tiene límites, pero nuestra cognición, nuestras
anclas y nuestros miedos si son, en efecto, un enemigo silencioso que puede
frustrar nuestros planes de una manera horrorífica.
Llevo
dos años manejando mis redes sociales (poco tiempo relativamente) y fue una
obligación el tener que abrir una cuenta de Facebook y de Instagram por un
proyecto de motivación para la universidad. Por muchos años me escudé en decir
que si alguien quería saber de mi debía pegarme una llamada telefónica y que no
era necesario estar divulgando mi vida en una página social cuyos propósitos
eran el de únicamente promover la vanidad y la superficialidad de los
individuos. Me parecía, de hecho, un atentando a la privacidad y una loca
estupidez ver posts de gente comiendo y de gente viajando o, peor aún, ver
declaraciones de amor y oraciones religiosas pidiendo por ganar la lotería. Era
pura vanidad y me negaba a abrir estas cuentas.
Primero
abrí una cuenta de Twitter y me enfocaba únicamente en seguir de cerca todas
las acciones del gobierno y de vez en cuando ponía mis comentarios sobre estar
de acuerdo o no con ciertas polítcas de estado para evitar temas de corrupción,
pero fue tal mi enojo que dejé de seguir a muchas cuentas y poco me importaba
cuántos seguidores tenía. Como mi afición por los temas de emprendimiento y
manejo de emociones en el ámbito laboral era muy grande, enseguida comencé a
seguir a páginas que me generaran conocimiento técnico para emprendimientos y
lógicamente en conocimientos más profundos sobre la motivación laboral y el
manejo de las emociones. Mientras leía estas páginas informativas me iba
percatando de que me estaba nutriendo de ellas para dar inicio a uno de mis
logros más gratificantes, pero tendría que dar un paso más para promover todo
este conocimiento que, de una forma u otra, tendría que comenzar a compartir.
Cuando
descrubría una página genial en Twitter, automáticamente me aparecían los
mensajes de "más info en FB" y ahí quedaba la cosa, prefería quedarme
con la información científica que me proporcionaban los links de la universidad
y ahí quedaría el problema. Pues no, no fue así y una de mis tareas para la
asignatura de Motivación y Emoción de mi carrera era el de abrir una cuenta en
Facebook. Por un momento intenté persuadir a mi profesora de que no me lo ponga
tan difícil y ella respondió que no sería posible, ya que la calificación sería
por la evaluación del contenido de mi página y para mi sorpresa, recibí un
correo de ella en el que me decía que era hora de lanzarme a probar algo nuevo
y que dependería únicamente de mi el que no sea una página con contenido vanal
y superficial y que cuando los tiempos cambian (cosa que se habla en la
materia) este sería el ejemplo perfecto de encontrar la motivación perfecta
para arrancar un proyecto apesar de tener miedo.
Efectivamente,
no tuve más remedio que iniciar mi cuenta personal en FB e inmediatamente, la
página de mi consultora. Fueron 3 meses muy duros; me encontraba con un vacío
de conocimientos en manejo de redes y el terror a equivocarme me hacía demorar
mis publicaciones porque no quería que el público viera mis errores en vivo y
en directo. Sí, en vivo y en directo y es que eso es Facebook; un portal en el
que todo lo que publicas será visto por tus amigos o por el público en general
(dependerá de tu configuración) y que, para colmo, será de propiedad de
Facebook (por si no has leído las condiciones de uso que aceptaste al iniciar tu
cuenta). Después de estos dos básicos descubrimientos en mi poco
conocer de Facebook, me di cuenta de que no podía quedarme en ese avance, sino
que debía conocer más a fondo porque, a mi manera de pensar, en facebook te
haces de una reputación día tras día y no puedes correr el riesgo, si tienes un
proyecto como lo es una consultora u otro emprendimiento como fue en mi caso,
de desprestigiarte y de desprestigiar tu marca. Entendí que en facebook vendes
desde productos hasta ilusiones y en mi caso, vender una ilusión ya es un paso
muy grande para sacar provecho a esta herramienta y decir al mundo que todo es
posible si te da la gana de hacerlo.
Y así,
comienzo con la venta de una ilusión; una ilusión que, si la ves de cerca, es
una realidad. Una realidad de empoderar y motivar a emprendedores a no caer en el intento de plasmar ese sueño un
día a la vez. Eso es, un día a la vez que, sumando varios días, serán 365 y así
suscesivamente. Un día en el que se alcanzan objetivos pequeños, pero que
suman, suman a tu reputación de ser valiente y audaz para construír tu
emprendimiento y es que eso es "emprender", es iniciar una obra o
negocio y donde, definitivamente, hay una responsabilidad emocional enorme para
alcanzar metas.
Pero
todo esto que explico anteriormente no queda en palabras porque no puedo hablar
de emprendimiento sin palpar las realidades emocionales con las que uno se
enfrenta si no las vives. Entonces, levanto mi consultora en Asesoría en Temas
de Gestión con un enfoque principal de manejo de emociones en el ámbito laboral
y lo aplicamos en emprendimientos pequeños y luego de 3 años arranco con un
nuevo emprendimiento que nace a través de una crisis económica y la idea de una
niña de 10 años de crear una marca de alto renombre para bolsos de cuero de
lujo elaborados por manos y corazones ecuatorianos.
Ha
pasado un año e implementamos todos nuestros conocimientos sobre la motivación
y el manejo de emociones en un emprendimiento, nuestros conocimientos en redes
sociales de repente toman forma y aceptamos la importancia de adaptarnos a un
medio digital que pronto será la única herramienta de información mundial.
Manejamos e-commerce y comprendemos que el manejo prudente y responsable de las
redes sociales tiene grandes ventajas económicas. Tenemos consciencia de que
sólo dependerá de nosotros hasta dónde queremos llegar y damos fe de que la
experiencia y las vivencias en carne propia del entorno laboral son nuestro
pilar más fuerte para emprender.María Isabel Hidalgo B.
CEO Lhyóne Couture
CEO Makatos Consultora CL.
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